Gustavo F. Aguilar Mtz.
ESC. NAL. DE CIENCIAS BIOLÒGICAS DEL IPN.
Particularmente en México existen alrededor de 61 especies de reptiles venenosos, de los cuales dos son saurios (lagartijas) y el resto son serpientes que se distribuyen en todos los climas del país, con excepción de los hielos perpetuos. Las serpientes venenosas se agrupan en dos familias:
- Viperidae (cascabeles y nauyacas); esta familia posee un veneno de tipo proteolítico, se distingue por presentar un cascabel en la punta de la cola o un botón corneo, la cabeza es triangular y presentan un par de fosas térmicas entre la nariz y los ojos; además de un par de colmillos largos y huecos.
- Elapidae (coralillos y serpientes marinas); esta familia posee un veneno de tipo neurotóxico, se distingue por presentar colores blanco, negro y amarillo en forma de anillos a lo largo del cuerpo y la cabeza es cilíndrica y pequeña.
En general, las serpientes presentan una dieta carnívora, su peligrosidad no radica solo en el tipo de veneno, si no en la eficiencia de inoculación del mismo y además tienen una gran importancia médica, ecológica y cultural.
A nivel mundial existen alrededor de 45, 000 especies descritas de vertebrados, de las cuales, más de 9,000 especies son herpetozoarios y aproximadamente el 10.34% de ellas se encuentran en México, lo que coloca al país junto con Brasil, Colombia e Indonesia como uno de los de mayor riqueza de especies; ubicándonos en el cuarto lugar por diversidad de anfibios y en el primer lugar por diversidad de reptiles.
Además, los herpetozoarios presentan una gran importancia ecológica, ya que mantienen estables las poblaciones de algunos animales y a su vez son presa de otras especies; desde un punto de vista antropocéntrico, muchas herpetozoarios son aprovechadas por el hombre, ya sea como alimento o como productos industrializados. Sin olvidar que diferentes especies han influido en el desarrollo de la cultura humana a lo largo de la historia.

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